miércoles, 30 de abril de 2014

¿Realmente deseamos dinero?

Creo que sólo los numismáticos y coleccionistas de celulosa son los que realmente anhelan el dinero propiamente dicho. En cualquier otro caso, desear dinero es una vaga forma de expresar nuestros deseos materiales. Es el dinero UNO de los medios para conseguir nuestros deseos materiales. Tu quizás quieras un coche, y yo querré un avión. De cualquiera de las formas, el dinero es una vía común para la consecución de ambos objetivos.

Por eso es cómodo decir que queremos dinero. Pero quizás sería mucho más interesante ponerse en la situación de que no existiera el dinero y, para cada cosa que quisiéramos, tuviéramos que tomar un camino diferente o realizar una serie de pasos distintos. Habría que replantearse las prioridades. Ya no sería tan fácil la respuesta a qué 3 cosas pediríamos a un genio. El dinero ocupa espacio, pervierte y apesta. Ese billete o moneda que has tocado hoy ha pasado por miles de manos y es en este punto en el que dejo volar vuestra imaginación a ese respecto porque no pretendo hacer de este texto algo escatológico. Lo que vengo a decir es que es muy cómodo desear dinero, muy fácil. Es el comodín del deseo. Es con lo que muchos aplacan la necesidad de tener un objetivo en la vida. Acumular riqueza. Es "la cosa" más útil, fungible e indeterminada de todas. Convertible en casi cualquier cosa. Tu dame dinero, que yo ya veré lo que hago con él.

Sin embargo, hay momentos en los que deseas una cosa concreta, y ahorras para ella. Pensemos en un disco de música valorado en 20 euros. Si llega un genio y te dice: ¿qué prefieres, 20 euros o el disco de música que tantos deseas? Lo más probable es que elijamos el disco aunque con esos 20 euros tenemos la posibilidad de elegir entre miles de artículos o actividades. Pero tu quieres ESE disco. No quieres el dinero.
Otro supuesto más curioso es que ese genio te diera a elegir entre el disco nuevo de tu grupo favorito valorado en 20 euros o, a cambio, la discografía entera con extras de un grupo de música que ni conoces, valorado en, por ejemplo, 100€ (entendamos el ejemplo en el contexto ideal, no tendríamos la posibilidad de revender la discografia, conseguir dinero de mas etc). Lo más probable es que elijamos el nuevo disco de nuestro grupo favorito. Sin embargo no creo que ésto se deba a que, en otra circunstancia, estuviéramos dispuestos a pagar 100 euros por él, sino que, visto de otra forma, no le otorgamos valor alguno a una discografía completa de un grupo que no nos gusta y que no podemos revender para, más adelante, invertir ese dinero en algo que nos guste. Directamente hablando, si las cosas que no queremos no tuvieran un potencial valor pecuniario, no valdrían absolutamente NADA para nosotros. Por tanto, siempre vamos a preferir el disco de nuestro grupo favorito de 20 euros antes que la discografía de todos los grupos de reggaetón del planeta tierra, aunque ello suponga colmar estanterías con CD's y contenidos extra, con el consecuente aumento patrimonial que ello conlleva pecuniariamente hablando.

En definitiva, el dinero solo se quiere por su capacidad de mutar en aquello que realmente deseamos y, a raíz de ésto, todo aquello que sea susceptible de ser convertido en dinero tiene valor para nosotros a pesar de no desearlo. Si no pudiera vender un diamante del tamaño de mi ojo, preferiría que me invitaran a una cerveza después de clase. Es, repito, vago el concepto de desear dinero por cuanto no es así al 100%. Si queremos peras, preferimos media pera antes que un camión de manzanas. Si queremos algo que no se puede obtener con dinero, se desmoronan nuestros esquemas y éste pasa a un plano secundario. Y digo plano secundario porque hoy día es necesario para ciertas cosas de la vida corriente, NECESARIAS, no deseables.
Pero en el momento en el que deseas algo "extra commercium", puede que te de más asco coger billetes gastados y que te resulte más incómodo aun tener mucho suelto y que la cartera pese. Puede incluso que llegues a sentir desazón e impotencia. Un nuevo punto de vista y una reestructuración de las prioridades, de lo poco que sirve el dinero en ciertas circunstancias y que, en general, cuando lo que se desea es dinero (con las necesidades básicas/fisiológicas cubiertas) pura y llanamente, es porque o bien llevas una vida plena, o bien no te has planteado qué es lo que realmente quieres o necesitas.

Yo tengo muy claro que no soy numismático.

jueves, 20 de febrero de 2014

20/02/2014

Siempre he sido de los que piensan que la belleza no es algo casual. Quiero decir, la belleza tiene un motivo. El hecho de que algo nos parezca bello, vaya. Porque eso es cuestión de percepción individual. Puede tener fines como el amor, encaminado a la amistad, a la reproducción, y un largo etcétera. Es un tema muy debatido y sobre el que se ha escrito mucho, y sobre el que os recomiendo que leáis. Es interesante ver cómo empiezas a leer sobre el amor y la belleza y acabas hablando de la amistad, la confianza y después terminas leyendo sobre normas y Ordenamientos Jurídicos y su fundamentación.

En fin, fuera de lo estrictamente jurídico, creo que hay ciertas cosas en las que la mayoría, si no todos, de los humanos coinciden en calificar como bellas. Bonitas, preciosas. Por ejemplo, una noche estrellada en medio de un desierto natural. Cual sería el motivo de que ésto nos fascine? Tiene algún tipo de fundamento biológico? No veo que el resto de animales de este universo queden fascinados por este tipo de cosas. De hecho, puede que mi mascota, mi pequeña Chana, se quede un buen rato viendo la tele, un espejo o a mí, pero no mira un cielo estrellado.
Por otro lado, ahondando un poco más en mi idea primigenia, me resulta fascinante que el planeta Tierra, visto desde el Espacio, sea tan, tan increíble. Se supone que estamos diseñados para asimilar tal visión? Para descubrir todas sus leyes físicas, incomprensibles a simple vista, que sea una casualidad que la Tierra sea "esférica", que gire de forma periódica, etc? Todo eso es casualidad? Quiero decir, no se... sin ofender a nadie, que, en nuestra condición de humanos, se supone que no estamos preparados para entender los fundamentos de la religión, pero sí para asimilar la visión de nuestro planeta desde el espacio? Pues siento deciros que me resulta inverosímil tan atrevida afirmación. A buen seguro no he sabido plasmar al 100% lo que quiero decir y me ronda por la cabeza, pero por lo menos de estar forma disminuyo un poco la presión.

Si es cierto que el humano tiene un diseño como el que se dice en las religiones por el cual se nos dice que hay cosas que no podemos entender, seguro que ese diseño del que hablan esas cosmovisiones no comprendía el viaje al espacio exterior. El ver el Planeta Tierra, y bien que hemos llegado a ello y hemos salido más que bien parados. Puede haber algo más inhóspito para el humano que el Espacio exterior?

Me gustaría ver qué habría sucedido si le hubiéramos preguntado a alguno de los numerosos profetas o "elegidos" de las numerosas religiones que existen hoy día cuyas raíces se retrotraen miles de años atrás, sobre la forma del planeta Tierra, las leyes físicas, la belleza del planeta Tierra, la dimensión de la Galaxia u otras tantas preguntas. Digo yo, que si eres hijo del creador o éste mismo, debes saber esos conceptos básicos. Si no, cómo demonios has creado todo ésto?. Cómo lo has organizado? Cómo le has dado forma? Cómo has conseguido el equilibrio biológico de nuestros cuerpos? Qué menos que albergar la sabiduría infinita, si eres el creador del universo...

Aun así, ahora lo pienso y digo: cóooomo rayos se ha creado todo ésto? Cómo le das explicación a todo de lo que he hablado? Esas preguntas y otras sí que creo que, de momento, no estamos preparados para conocer o comprender, porque no creo que estemos diseñados para tener un punto de vista objetivo y científico al respecto. Quiero decir, es complicado que la ameba comprenda algo que le supera en complejidad como es su propia existencia y circunstancias dentro de un ser vivo. Quizás ese grado de complejidad es el que separa al ser humano del contexto universal que le rodea. No lo se... quizás es sólo que estoy divagando demasiado para ser ésto sólo un piropo a la belleza del Planeta Tierra vista desde el espacio. Estos saltos a la metafísica y las cosmovisiones son peligrosas, porque podría estar escribiendo laaargo y tendido, y me apetece, y me gustaría, disfruto. Os juro que estoy disfrutando cual renacuajo, pero no es el momento ni el lugar.

Bueno yo me lo he pasado bien en este ratito. Espero que el que me haya leído también, o al menos espero haberte dado algo en lo que pensar. De momento, me voy a seguir con mi aparentemente fútil existencia de reflexión.

lunes, 17 de febrero de 2014

De los errores se aprende...?

Si tuviéramos la capacidad de aprender de los errores ajenos, los errores habrían dejado de existir muuuchas generaciones atrás. 

Es curioso ver cómo, independientemente de los años y de las épocas, el humano sigue patrones similares de comportamiento social. Tendremos ordenadores, coches, aviones, tanques, tuberías, televisiones... Pero la venganza, los amores y el cortejo, el odio, la amistad, la fraternidad, el beber y comer juntos... Todo eso no ha cambiado. Es evidente que son sentimientos, pero podrían haber evolucionado como otras muchas cosas, no? Seguimos celebrando con una copa de vino nuestros éxitos y nuestros fracasos de la misma forma que se hacía en la época clásica, con la diferencia de que antes se hacía en una jarra de cerámica, y ahora de vidrio. Antes en el triclinium y ahora en un sofá que te masajea. Miles de años atrás y los sentimientos son los mismos. Es genética, es el código y patrón de comportamiento.

Los comportamientos y costumbres que no se alteran con el tiempo son los que definen realmente la identidad de nuestra especie. Es curioso que ya el humano haya erradicado enfermedades, pandemias, regímenes políticos, especies animales (peligrosas o no), haya aprendido a manejar a su antojo el fuego, los materiales, los elementos, las energías, el viento, el mar... todo. Pero seguimos tropezando con las mismas ínfimas piedras de la venganza, el odio, amar a quien te hace daño, confiar en quien no debemos, traicionar a quien no debimos, llorar por problemas insignificantes y no darle importancia a cosas vitales.

Después de todo esto no se si pensar que realmente podamos ser considerada una especie inteligente o, sólo una especie increíblemente preparada para la evolución orientada a la supervivencia además de curiosa, original e inventiva.


En definitiva, cuántas veces le habrán dado el MISMO consejo, nuestros antepasados a sus hijos, uno detrás de otro, sin excepción, hasta que nuestros padres nos lo han dicho a nosotros. Y os aseguro que NINGUNO de ellos, incluido tu que me estas leyendo, ha hecho ningún tipo de caso. Es jodidamente fascinante. Hasta que no fallamos no aprendemos. Por eso arriesgarse es ganar o aprender. Y si no se falla no se avanza. Si no nos levantamos no avanzamos.

Y por más que nos prevengan de dónde está la piedra, seguiremos a nuestro aire y tropezaremos, o no... Porque somos así. Pero hasta que no tropiezas, no sabes cómo levantarte. Es como el sistema inmunológico que, sin meterme en tecnicismos o berenjenales que no controlo, sabemos que hasta que los glóbulos blancos no llegan a la nueva amenaza y mueren, no se crean los nuevos glóbulos que, tras aprender, pueden hacer frente alnuevo problema. En eso se basan las vacunas... Ojalá existiera una vacuna para la vida, no? Problemas pormenorizados que resolver fácilmente para aprender a resolverlos exponencialmente. Deja de flipar, Antonio, equivocarse y aprender, con el tiempo y haciendo memoria, es más divertido y se aprende mejor.

jueves, 13 de febrero de 2014

Bochorno Político.

Tampoco esperéis encontrar en el texto que a continuación aparece, una tesis o un discurso elaborado, no. Es un texto improvisado, pero plenamente sincero, en el que se da rienda suelta a todo lo que pienso. Cuando uno escribe, termina, para, descansa y corrige, suele cambiar ciertas cosas que se han llegado a escribir en el frenesí del momento y que, una vez calmado, se cambian, se corrigen o se suavizan. No es éste el caso. Y me gusta que sea así, porque este blog lo tengo para eso, no para escribir discursos que tengan que ser mínimamente correctos para ser expuestos al público en cualquier conferencia o similar. Son las cosas que se me pasan por la cabeza sólo con plantearme lo que están haciendo ciertas personas a día de hoy.

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Yo siempre he pensado que es mucho más importante defender o mantener los derechos de los inocentes a buscar o castigar a los culpables. Y así parece que lo piensa también nuestro Ordenamiento Jurídico. Sí ese que está compuesto por buenas leyes. Sí, ese que se están cargando con la MIERDA de legislación que se está creando ahora. Sin embargo, parece que esto que he dicho, no es compartido por la clase política que, en nuestras caras, se ríen de nosotros, cambian leyes por mero divertimento o para mandar un falso mensaje de que no son inútiles, que no se dedican a estar allí sin hacer nada.

"Bueno, ya que soy ministro, tendré que hacer algo. Tengo que modificar una Ley, crear una nueva... algo de eso. Si no, para qué estoy aquí? Tendré que aprovechar no?". Deben pensar algo así. Sobretodo el ministerio de Justicia y el de Educación. 
No creo que hayan llegado "al poder", hayan analizado los principales problemas de España y se hayan centrado en eso, porque de haber sido así, serían otros ministerios los que aparecerían todos los días en televisión. No, se han dedicado a dejar su huella en la historia que, por otra parte, bastante más nefasta que las de cualquier kaiju. 

Lo que realmente me altera, es no comprender las pautas de actuación de estas personas. Y lo que con ello quiero decir es que, hablando en plata, si con la que está cayendo en nuestro país, no habrá cosas más importantes que ponerse a modificar leyes, recortar derechos NO ECONÓMICOS cual terrorista dictatorial, o meter la mano en el pastel. Es como el juguete que se turnan los niños que todos cuidan y, de repente cae en terribles manos que lo desmenuzan, hurgan y entregan más bien destrozado. 
Oiga, céntrese usted en arreglar el país, que es eso para lo que se le ha votado. Que no digo que no se esté haciendo, pero queda aun muchísimo que hacer. Una vez que eso esté arreglado, OIGA AL PUEBLO. Qué es lo que éste le reclama, le pide, le exige, con todo su derecho? Arregle eso. Es para lo que usted está ahí, es para eso para lo que usted ha luchado para llegar donde está. No para llegar y, mientras atiende a sus aguas mayores, dar a luz a las estúpidas ideas que se están viendo llevadas a cabo contra cualquier tipo de razón. Está claro que no hay cosas más importantes que hacer...! Arregle usted, Ministro de Justicia, el atasco generalizado en los Juzgados de España, atienda usted las peticiones de los colectivos que llevan viviendo la realidad de la Justicia española en lugar de cometer la mayor de las prepotencias creyendo que usted sabe cuales son los problemas de la Justicia de este país. Deje de acometer tareas que nadie excepto su voluntad le ha encomendado. 
Mejor, dimita, intente mantener algo de la dignidad que le queda. No crea que por que su compañero Wert sea igual de incompetente, descarado y caradura que usted, se va a librar de que en la educación de los años venideros se le tache como una vergüenza política y desastre. No solo a usted, sino a ambos. El único buen trabajo que están realizando es el de marear a la perdiz, que ya se nos está olvidando la pasta que se llevan todos ustedes de los contribuyentes, de la MIERDA de Ley de transparencia, de que no se bajan los sueldos, de que siguen utilizando coches oficiales con chófer y escolta, que son unos COBARDES que cortan la calle del Congreso los días de manifestación Pro-aborto y que, de momento, no tenemos la más remota idea de lo que sus compañeros ministros estarán haciendo con sus respectivas carteras. 

Quede claro y por delante, para todos aquellos que me estén leyendo, que sí que tengo en cuenta que ha "acabado la recesión". Pero yo os digo; MENOS MAL! Es que si encima de todo esto no fuera así, ya sería la vergüenza! Siempre lo digo. A mi mis padres me echaban monumental bronca cuando no hacía las "tareas" del colegio o cuando no sacaba una nota adecuada. Pero no me iban felicitando cada día que las hacía! Quieren una palmadita, señores políticos, cada vez que, por una maldita vez, CUMPLEN CON SU OBLIGACIÓN? Esto qué tipo de descarado cachondeo es? Despertad también vosotros, seguidores inquebrantables de estas mafias... digooo partidos políticos! No les deis las gracias por cumplir sus obligaciones. Dadles las gracias cuando mejoren este país mas allá de lo que están obligados. Cuando vayan mas allá de sus funciones en un esfuerzo adicional por mejorar la vida de todos, y no cuando total o parcialmente, cumplen de forma medianamente aceptable sus mínimas obligaciones de llevar el país que Gobiernan, el que los ha elegido, el que les paga el sueldo, a buen puerto.
Vamos hombre, es que no nos damos cuenta de ésto o qué pasa? Tenemos que dar gracias por que baje la corrupción o se bajen el sueldo (Aunque, de facto, ésto no esté sucediendo)? No amigos, tenemos que dar las gracias cuando se aumenten las garantías, cuando se realice una gestión MÁS EFECTIVA de los recursos estatales, cuando aumenten las prestaciones, o cuando los índices negativos estén por debajo de la media europea (al menos) y los positivos por encima. Queda largo camino por hacer, pero nadie dijo que ésto sería fácil.
Si usted se ha prestado voluntario para formar parte del Gobierno de éste país, debe saber que es España, y no Suiza, y que tenemos nuestro propio carácter y nuestros propios problemas. No venga usted aquí a meter la mano, destrozar lo que está bien hecho, llenarse los bolsillos y, de paso, legislar algo así, para que veáis que puedo hacerlo. 
Y si usted tiene problemas morales o éticos, procure usted llevar una vida acorde a dichos mandatos pero no me haga adoptar a mí su modo de ver, porque eso es DICTATORIAL. 

En fin, que podría estar aquí un buen rato más desentrañando la terrible realidad política en la que estamos sumidos. Pero me basta con centrarme en un par de ministros y con la poca e insuficiente información que me llega casi sin querer, para demostrar la poca vergüenza y profesionalidad que se tiene. Si sólo nos enteramos de que nos recortan los derechos más básicos y fundamentales, qué no estarán haciendo por detrás a nuestras espaldas. Parece que todo lo que digo en este texto es de tal nivel cognitivo que, ni la que tendría que ser la élite de este país (los gobernantes), es capaz de concluir, ni por sí misma, ni por todas las voces que se lo están gritando a la cara día tras día. Genial. Me gustaría saber qué piensan estas cobardes personas que no asisten a determinados actos porque "para qué va a asistir si va a ser abucheado", cuando se encuentren en los más íntimos momentos de reflexión personal, cuando no tienes a nadie delante y uno hace crítica de los actos propios, cuando miras atrás y ves lo que has hecho, estás haciendo y vas a hacer. Porque, además de todo, usted está aquí para las duras y para las maduras. Y si usted tiene que ser abucheado, vaya a serlo, y sin dilación. Reconozca sus errores, sincérese con su pueblo, recupere su confianza, escúchelo y cumpla con los deseos del PUEBLO AL QUE USTED REPRESENTA Y DEL QUE EMANAN SUS PODERES.

viernes, 17 de enero de 2014

El Humano, un "MamiFiero" más.

Si, es cierto y no niego que los humanos amamos, y necesitamos querer y ser queridos y todo eso. Eso ya lo se, también el tema empatía y solidaridad. Pero este texto no va referido a eso. Por favor, apartad eso de vuestra mente conforme estáis leyendo esto. Lo que yo quiero destacar ahora es nuestra faceta animal, instintiva, de auto defensa. 

Es cierto que a lo largo de los años hemos demostrado inequívocamente, digáis lo que digáis, que los humanos somos bélicos por naturaleza. No hay nada más antiguo que la guerra o, al principio de los tiempos, el conflicto entre las 2 tribus/familias que se disputan una cueva para resguardarse. Pues bien, con el tiempo y desarrollo de la tecnología siempre ha sido primordial el desarrollo tecnológico en cuanto a estructuras y máquinas de guerra, tácticas, formas de matar mas y mejor. Ya sea acabando con el enemigo o con su moral. Pensad en la perfección arquitectónica de ciertos castillos medievales que incluso hoy costaría hacer, comparado con otras estructuras de aquella época.
Pues bien, llegó el día en el que se dio un paso absurdo al respecto. Los grandes conflictos armados que el humano ha vivido agudizó el ingenio hasta el punto de crear armas "prohibidas". Bayonetas de 3 filos que no permiten cerrar la herida provocando desangramiento, armas biológicas, misiles logísticos, radiación y un largo etcétera. Una vez el humano llegó a ese punto, avanzó con cautela y, dado que se consideró que era "inhumano", se siguió adelante pero era/es tabú.
También existió la época y filosofía rusa de "más grande es mejor", con su campana del Zar, su cañón del Zar, su bomba del Zar...

Pero lo que yo vengo a plantearos hoy aquí es lo siguiente. Sabéis en esos conflictos armados que he mencionado, a pesar del gran número de muertos, el humano sólo se ha podido ver amenazado en cuanto a nación, pueblo, o incluso personalmente. Pero no como posibilidad real y plausible de extinción a nivel especie del cosmos.
Todos conocemos la expresión de defenderse como un León arrinconado. Y lo cierto es que muchas especies o todas, cuando se ven arrinconadas, sacan vigor de donde no lo hay, pelean a morir, todo, TODO vale.

Pues bueno, no creáis que el humano es menos. A pesar de que en muchos aspectos seamos bastante pútridos, puede que algo que se nos de bien en comparación con otras posibles especies, es destruir, causar daño. Somos bélicos. Quizás nosotros somos los orcos del cosmos. Qué pasará cuando nos veamos realmente acorralados, amenazados por algo que no sea humano? Algo por lo que realmente sintamos CERO EMPATÍA, algo a lo que causar el máximo daño no nos suponga el más mínimo problema moral? No se si habéis visto las cosas tan impresionantes que la ingeniería humana es capaz de hacer para, por ejemplo, la explotación minera o de petróleo, el transporte, etc. Qué pasaría si se le dieran rienda suelta a la imaginación destructiva del humano? Todos los medios a disposición para hallar la forma mas efectiva, independientemente de su moralidad, para destruir o acabar con el enemigo. Es que no crea que sea capaz de imaginarlo. Olvidad cosas como Pacific Rim, eso es fantasía mas que Sci-Fi.
En fin, armas logísticas de todo tipo, estacionarias, móviles, satélites, y un largo etc.

A pesar de todo eso, también tengo que decir que, en un conflicto del tipo que describo, tenemos que tener en cuenta más cosas. Nosotros somos, creo, bastante egocéntricos. Eso nos hace pensar que otras especies que vienen aquí vendrán a aniquilarnos, etc. Eso lo pensamos porque subconscientemente o no tan subconscientemente es lo que nosotros haríamos o quisiéramos hacer si tuvieramos tal capacidad. Con esto quiero decir que, posiblemente, otras razas no tengan pautas de comportamiento ni remotamente lejanas a las nuestras. Quizás no son tan agresivos, o desconfiados, quizás no tienen el espíritu humano de encontrar esperanza hasta en las situaciones más nefastas, quizás nosotros seamos más bondadosos, empáticos y solidarios, quien sabe.
Lo que me planteo es que seremos distintos y que, si se nos da rienda suelta, nosotros también sabremos defendernos a lo grande. El humano es capaz de grandes cosas (buenas o malas). Espero no verlo de primera mano, pero seguro que no tiene nada nada que ver con cualquier cosa que podáis o podamos imaginarnos o que hayamos visto en ninguna película o documental.
No olvidéis que somos mamíferos, animales, y que llevamos miles de años peleándonos entre nosotros.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Justicia, Moral y Derecho del Abogado.

Llevaba bastante tiempo sin escribir en éste mi olvidado Blog. Lo cierto es que ahora que soy jurista y con mi inminente entrada (espero) en el mundo de la Abogacía, se plantean dilemas que a menudo la gente de a pie le encuentra fácil solución y estas soluciones fáciles y simplistas suelen sostenerse sobre débiles cimientos.
La verdad es que me alegro de retomar ésto y espero continuar pero debo reconocer que el texto que a continuación expongo está aquí por extensión, ya que leerlo en Facebook puede ser tedioso.

Lo que a continuación adjunto aquí es un fragmento de un trabajo que es enteramente obra mía, si bien la primera parte está clara y evidentemente influenciada por la lectura de "El Alma de la Toga" con fragmentos prácticamente idénticos mientras que la segunda parte es bastante más genuina de mi ser. Por tanto, me atrevería a decir que, a diferencia de mis anteriores entradas en este blog, este texto podría clasificarse de jurídico y puede que sea algo áspero a ojos de gente lega en Derecho pero tampoco creo que haya pecado de técnico y es medianamente comprensible independientemente de, como siempre, mi manía por la acelerada redacción sin muchas correcciones de forma.

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"Desde un primer momento debemos aclarar una serie de conceptos. Lo importante es saber que el Derecho Positivo y los textos legales, el Derecho, no es el que establece la realidad sino que una vez que ésta existe, la regula y la sirve. Ello quiere decir que cuando cambia la realidad cambia el Derecho y no al contrario. Por tanto, debemos ser conscientes de que el derecho positivo está en constante cambio incluso aunque aparentemente el texto o el código aparezca inmutable porque se desarrollan doctrinas, jurisprudencias y esos mismos textos adquieren nuevo alcance y significado. Es esencial tener esto claro puesto que el Abogado de profesión lo es hasta que se muere y ello porque se trata de una concreción profesional independiente del derecho en vigor de cada momento. Es que el abogado no es sólo ciencia, es técnica y la técnica será invariable aunque la ciencia sufra leves cambios. El abogado es el que da consejo jurídico y el que reivindica justicia ante los tribunales y por tanto jamás se podrá ver alienado por el derecho vigente.
                Una vez que se ha aclarada la independencia del abogado con respecto del Derecho Positivo podemos pasar a hablar de la justicia en relación con el abogado, puesto que su relación con el Derecho ya ha sido tratada.  Vamos a hablar de Justicia primero en tanto en cuanto sensación o vivencia personal del abogado, puesto que ésta no es fruto del estudio sino que es una sensación personal. Ello quiere decir que, si hablamos de forma ideal como pretendo en este texto, el abogado debe buscar la justicia no en el Derecho, sino a través de su experiencia,  de su vida y utilizar el Derecho como medio para conseguirlo en la manera que le sea posible. Por ello, podemos decir que para el Abogado, el Derecho es el instrumento y no el maestro. Ello como aquél que sabe de la existencia del tesoro. No es el pico o la pala la que te enseña qué es el tesoro, de qué se compone o dónde se encuentra sino que es el instrumento para llegar a él y ello con independencia de que sea una pala, un pico, una azada o cualquier otra variante que, al fin y al cabo, a pesar de sus variaciones, pueda ayudar a este admirable fin.
                Es momento decisivo para el Abogado es el de la consulta de su cliente y el consecuente consejo. Cuando alguien se acerca al Abogado a pedir consejo, está depositando toda su confianza y sus problemas en éste, esperando sinceramente una solución y tranquilidad. Pues bien, dado que los deberes principales del Abogado son el consejo o asesoramiento y la defensa de los intereses ante los tribunales, este esencial momento constituye, como mínimo la mitad de su función. Por tanto es decisivo tener prudencia y saber si debe dar consejo a cerca de lo que dicen estrictamente los textos legales o si debe encauzarse más por la justicia que su cliente reclama. El Abogado debe aconsejar y buscar la justicia para su cliente y, como he dicho antes, con los medios que le posibilite el cuerpo legal vigente. Si ello no fuera así, a cualquier persona le bastaría con leerse un Código de leyes y prescindir del Abogado. El cliente no busca que el abogado aplique el Derecho sino que le consiga Justicia para su situación personal y única. El abogado, al ser consultado debe sentir automáticamente en su interior un análisis automático de la justicia, de los fines de su cliente y de la situación en general y si se salta este paso y pasa directamente al estudio de los textos legales está cayendo en una gran artificialidad y automatismo legalista digna de una máquina más que de un Abogado.
                En definitiva, el Abogado ideal y prototípico debe tener su propia moral como el resto de los humanos, no deshumanizar su profesión y darse cuenta que su cliente busca Justicia y no la aplicación del Derecho, aunque a menudo pueda coincidir o su propósito deba hacerse a través del vehículo del Derecho. Por tanto, el Abogado tiene que analizar lo Justo para su cliente y que encaje dentro de su sentido de Justicia. Orientado mediante su moral y sentido de Justicia, el Abogado podrá decidir sin temor a equivocarse lo que debe aceptar y rechazar.
                Entra aquí, por tanto, la moral del Abogado en el desempeño de su profesión y que inevitablemente está relacionado en todo caso con el Derecho, puesto que ya hemos repetido que es el instrumento de trabajo esencial.
                El filtro a la hora de aceptar o no un caso determinado es únicamente puesto por el mismo Abogado, pues para ello es totalmente independiente de aceptar lo que considere oportuno. El criterio básico que se debe aplicar el la sensación o moral propia que se tenga a la vista del caso y la pretensión que se pida. Para una correcta defensa y búsqueda de la justicia en un asunto debemos estar cómodos y tener la seguridad de que actuamos de forma correcta, al menos prototípicamente hablando. Lo que parece claro es que no existe o no debería existir texto alguno al que acudir con unos criterios concretos de aceptación de causas.
                Cuando tenemos delante una pretensión justa debe costarnos poco hallar el camino legal para llegar a tal pretensión y, de ser difícil, podemos tener por seguro que no es imposible puesto que al fin y al cabo el Derecho está llamado a respetar el sentido común en general. Si sucede que nos encontramos con una situación incoherente, una Ley injusta, no se debe dudar en ningún momento que el Abogado debe luchar contra la Ley injusta y no sentirse intimidado en la búsqueda de la Justicia al margen del vacío legal, pues propugnar lo que creemos justo y vulnera la Ley Injusta es clara obligación del Letrado, pues además esto contribuye al desarrollo de la situación legal. Por tanto, si el Abogado lo que hace es buscar la Justicia a través del Derecho, es evidente que cuando acepta la defensa de una pretensión es porque entiende que ésta es justa y que, si consigue que se cumpla, está contribuyendo directamente a la creación y aplicación de la Justicia, aunque sea equivocadamente por aplicar un tenor o filtro meramente personal.

                Todo lo dicho hasta ahora tiene, como ya se ha dicho, tintes y sentido prototípico y a menudo no es aplicable totalmente al desempeño de la profesión hoy día por diversos y evidentes motivos. En mi opinión todo lo que antecede debe ser de absoluta aplicación pero, sin embargo, hay que tener en cuenta la existencia del artículo 24 de nuestra Constitución, que no considero pertinente desarrollar en este tratado pues es bien sabido y conocido por todo aquél que por cualquier motivo se halle leyendo este texto. Pues bien, aquí se encuentra la gran “tara” a todo lo dicho hasta ahora. Y es que si bien se puede ser firme defensor de ello, también se puede y debe ser defensor del este artículo de nuestra Constitución y, por qué no, del Turno de Oficio.
                En este punto se quiebra una máxima del Abogado como es la de la libertad para aceptar o rechazar la defensa de ciertas pretensiones y ello porque ningún Letrado está obligado a someterse a las reglas que rigen este sistema de defensa a favor de aquellos que, o bien no tienen medios, o bien no encuentran aquél que motu proprio quiera hacerse cargo de tal defensa. Sólo puede existir tal quiebra al ser puramente voluntario.  Por tanto, lo que a continuación se escribe aquí se centra en esta cuestión, dejando a parte y por expuesto todo lo dicho hasta ahora.
                No es incompatible que el Abogado que ejerza en el Turno de Oficio defendiendo pretensiones claramente injustas rechace luego, en el imperium de su despacho, pretensiones mucho menos injustas por oponerse a su criterio de moral y ética. Al contrario, quizás haga falta y sea necesario tener absolutamente claro y delimitado el criterio moral propio como Abogado para poder ocuparse de asuntos de Turno de Oficio sin caer en la duda de si se está haciendo lo correcto, si se está actuando por y con Justicia.
                Cuando se tiene absolutamente delimitado el criterio moral de aceptación de pretensiones y se actúa en consecuencia, se tiene la moral y la conciencia tranquila y se es plenamente consciente de que, ante la libertad de actuación somos fieles a nosotros mismos. Partiendo de esta base, no debe ser un problema ni debe plantearse dilema alguno al actuar en el Turno de Oficio en defensa de una pretensión injusta. Ello es así porque bien sabe el Abogado lo que se puede encontrar en el Turno y consecuentemente procede a inscribirse.    Tampoco se quiere decir aquí que el Turno de Oficio sea un descarado quebrantador de toda moral o Justicia posible pues sería totalmente incierto. Lo único que se dice es que al eliminar la posibilidad de rechazo, obtiene virtualidad para ser quebrantador de dichos principios pero ello no significa que no existan causas justas que defender. Más bien al contrario, cualquier causa justa que llegue a nosotros desde el Turno de Oficio cuenta con el respaldo de que estamos ofreciendo y dando cuerpo a un Derecho Fundamental recogido en nuestra Constitución, norma Suprema de nuestro Ordenamiento Jurídico.
                Para el caso de que nos encontremos cargados con la defensa de un injusto, debe el Letrado tener en cuenta que está actuando por cuenta del Estado, como un servicio que éste presta a los indefensos y que está procurando un vital derecho a no caer en la indefensión. Por ello, cuando el Abogado defiende este injusto nunca se podrá estar viendo minada la moral o ética de éste sino, en cualquier caso, la del Estado. En cualquier caso, es vital saber que todo el mundo tiene derecho a ser defendido y que la Justicia es algo intangible, inmaterial y poco definido objetivamente. Es una atrocidad pensar mal o despreciar al Abogado que defiende al peor de los violadores ante los tribunales y dicha atrocidad, en puridad, puede ostentar el mismo tamaño que la hipocresía de aquél que, dentro del Turno, se dedique a rechazar o negarse a defender pretensiones por injustas o imposibles de casar con su moral.
                Al fin y al cabo se trata de un servicio que se presta de forma voluntaria, para darle cuerpo a un Derecho Fundamental  por la máxima del derecho que todos tenemos a ser defendidos, que no absueltos, para obtener la más justa de las aplicaciones del cuerpo rígido legal a cada situación personal o circunstancial que pueda llegar a darse, dando esa flexibilidad necesaria a los Códigos para que se adapten a la realidad, pues es a ésta a la que sirven y no a la que dan forma.

                Por todo esto, podemos concluir que la relación entre la Justicia y el Derecho para el abogado es una relación personal e íntima de la que sólo éste debe hacerse cargo en el plano ideal y que únicamente debe limitarse por el ejercicio voluntario en el Turno de Oficio en el que la moral y concepto de justicia personal del abogado debe sustituirse por la del Estado, conjugando con la preciosa oportunidad de ser el transporte directo de prestación de un Derecho Fundamental a un ciudadano que no tienen otras profesiones."

sábado, 14 de julio de 2012

Viajes

Llevaba mucho tiempo sin escribir nada en el blog. La verdad es que tampoco he estado inspirado ni creía que fuera necesario, prefiero escribir cuando lo siento más que por necesidad y obligación. Hoy voy a escribir un poco sobre el viaje del que acabo de volver. Ha sido increíble.

He estado en Londres, ni más ni menos. Ha sido impresionante desde el aterrizaje del avión hasta el último día. Esa sensación de estar lejos de casa, de que todo está abierto a ti, ningún prejuicio o estereotipo, tanta gente por conocer, hablar intercambiar ideas y puntos de vista... increíble, de verdad.

He conocido gente de la que he percibido en tan sólo 2 semanas que merecen que se las siga conociendo, nobles y que te hacen pasar buenos momentos, y en los que se pueden confiar en tan poco tiempo. Siendo además una muestra tan pequeña del mundo la gente con la que me he relacionado, me doy cuenta que es sorprendente e inalcanzable a la vista la variedad de personas que existen, que es absurdo quedarse con la mente de la ciudad en la que vives, que aun con la misma estructura genética, se piensa tan distinto a poco que te alejes de tu hogar...
Me he quedado con ganas de más, de mucho más y me agobio de pensar todo lo que me estoy perdiendo en tantos sitios, y tanta gente que no conoceré pero que me encantaría hacerlo.
Este mundo es increíble y fantástico y a pesar de ser imposible, ojalá pudiera conocerlo entero, porque merece la pena, tienes sorpresas a cada lado y cada poco verás que era mejor de lo que creías y que la realidad supera ampliamente a la ficción.

Londres en concreto me ha dejado flipando, es inmensa, cambiante a más no poder, polifacética, cosmopolita, moderna y antigua, misteriosa y sorprendente, es increible. Ojalá pudiera pasar el resto de mi vida yendo y viniendo sin problemas de esa ciudad porque merece ser conocida más que muchas muchas otras.
La gente que he conocido allí se llevan la palma, ya que yo soy más de disfrutar los sitios con las personas. Me cuesta un poco más disfrutar estando sólo. He estado 2 semanas, me ha sobrado tiempo para conocer gente, pero me ha faltado para disfrutar de todos ellos.
Espero que a lo largo de mi vida pueda conocer mucha gente como ésta porque es con lo que de verdad disfruto, de la compañía de personas que en 2 semanas sientes que puedes confiar, que compartes experiencias y te hacen reír hasta que te duele la barriga, lloras y te da igual estar tumbado en el suelo machándote porque si estas tumbado es porque no puedes estar en pie de lo que te estás riendo. Son momento en los que sientes que eres plenamente feliz, aunque sea durante ese instante y son esas personas la que te han regalado ese momento de felicidad, que voy a atesorar todo el tiempo que puedan en mis recuerdos. Son amigos que jamás voy a olvidar, amigos de viaje, que es otro tipo de amigo. Muy intenso pero breve. Espero poder volver a verlos a todos alguna vez porque realmente son amistades que necesito conservar.

Me ha gustado mucho Londres, pero aun me quedan muchos sitios a los que ir y mucha gente que conocer. Estoy impaciente de vivir mi vida.